Una comunidad de vecinos que comparten objetos. Porque la mayoría de lo que compramos ya existe cerca de ti.
Compramos un taladro para usarlo dos horas al año. Objetos que acaban olvidados en un trastero mientras el planeta paga el coste de fabricarlos.
En cualquier comunidad hay taladros, escaleras, bicis y cientos de objetos sin usar. Tu vecino tiene lo que necesitas. Solo faltaba la plataforma.
No vendas ni dones: presta. Usas el objeto, lo devuelves, y sigue en circulación. Cada préstamo evita una compra nueva.
Verificamos tu correo electrónico para confirmar que eres una persona real. El sistema de valoraciones tras cada préstamo construye la reputación de cada vecino.